
Foto SPV. Calle Sagasta 01/07
Sagunto no necesita más promesas: necesita un gobierno que cumplaCarlos López cuestiona la falta de ejecución del Plan Urgente de Limpieza aprobado por el Pleno municipal en septiembre de 2022
Hay problemas que no aparecen de un día para otro. Se advierten, se denuncian y, cuando no se actúa a tiempo, terminan convirtiéndose en una realidad cotidiana que los vecinos tienen que soportar. En Sagunto y en el Puerto, la limpieza viaria, el mantenimiento de los espacios públicos y la conservación de nuestros barrios llevan demasiado tiempo esperando una respuesta a la altura de las necesidades de la ciudadanía.
El 29 de septiembre de 2022, como concejal no adscrito del Ayuntamiento de Sagunto, presenté una moción para poner en marcha un Plan Urgente de Limpieza, registrado con el expediente 1093496W. No era una iniciativa improvisada ni una crítica vacía. Era una propuesta que partía de una realidad evidente: el deterioro de la limpieza urbana, el escaso mantenimiento de los jardines y la falta de atención a cuestiones esenciales para la calidad de vida de nuestros vecinos.
Aquel día, el Pleno municipal aprobó la propuesta con 22 votos a favor (todos los partidos con representación) y dos abstenciones (Compromís). Una mayoría prácticamente unánime respaldó la necesidad de actuar. Por tanto, el Ayuntamiento no podía alegar desconocimiento del problema ni falta de respaldo político para abordarlo.
Sin embargo, aprobar un plan no sirve de nada si después se queda en un cajón.
Lo que resulta especialmente difícil de entender es que el gobierno de Darío Moreno, del PSOE, presentara durante la campaña electoral como propio un plan de limpieza que ya había sido aprobado por el Pleno municipal, como una de sus «medidas estrella». Si una iniciativa era necesaria hasta el punto de incorporarla al discurso electoral, lo razonable habría sido convertirla en una prioridad de gobierno y ejecutarla con medidas concretas, recursos suficientes y un calendario de actuaciones.
Pero los anuncios no limpian las calles. Las fotografías no mantienen los jardines y las promesas electorales no sustituyen la obligación de gestionar los servicios públicos.
Mientras tanto, los vecinos siguen reclamando unos espacios públicos limpios, cuidados y seguros. La suciedad acumulada, la falta de mantenimiento y el deterioro de determinados entornos urbanos afectan a la imagen de nuestra ciudad, pero el problema va mucho más allá de la estética. La higiene urbana, la salubridad, la accesibilidad y la conservación de los espacios comunes son cuestiones que repercuten directamente en la vida diaria de las personas y en la imagen que nuestra ciudad da de cara al turismo.
Y cuando a ese deterioro se suman problemas de seguridad en determinados espacios, la preocupación ciudadana resulta todavía más comprensible. Los vecinos tienen derecho a disfrutar de sus barrios sin tener que acostumbrarse a la suciedad, al abandono o a la sensación de que sus problemas no reciben la atención necesaria.
No se trata de convertir la limpieza en un arma partidista. Se trata de exigir responsabilidades por decisiones que afectan a todos, independientemente de a quién hayan votado. Gobernar implica establecer prioridades, administrar los recursos públicos y cumplir los compromisos adquiridos. Y, cuando una propuesta aprobada por el máximo órgano municipal no se materializa, los ciudadanos merecen una explicación clara sobre lo ocurrido.
Mi iniciativa de 2022 puso sobre la mesa un problema que requería una actuación urgente. El respaldo plenario demostró que existía una voluntad política amplia para afrontarlo. Por eso, considero legítimo preguntar qué ha impedido que aquel compromiso se traduzca en los resultados que Sagunto necesita y qué medidas concretas piensa adoptar el gobierno municipal para revertir esta situación.
No acepto que nos acostumbremos a considerar normal lo que debería preocuparnos. No acepto que una propuesta aprobada se convierta en un anuncio sin consecuencias y me temo muy mucho que será un tema que se volverá a incluir en el programa electoral del que un día llegó a Sagunto de la mano de ZP. Y tampoco creo que los vecinos deban resignarse a convivir con unos problemas que las instituciones tienen la obligación de abordar.
Sagunto merece calles limpias, jardines cuidados, barrios accesibles y espacios públicos seguros. Merece una gestión que se mida por los resultados, no por los titulares. Y merece que las iniciativas que reciben el respaldo del Pleno se traduzcan en actuaciones reales.
La política municipal no consiste en apropiarse de las propuestas que funcionan sobre el papel, sino en tener la voluntad de llevarlas a la práctica.
En septiembre de 2022 se aprobó un Plan Urgente de Limpieza. Hoy, cuatro años después, la pregunta que debe responder el gobierno de Darío Moreno es sencilla: ¿por qué no se ha ejecutado como merecía la ciudad y cuándo piensa cumplir con su obligación?
Porque Sagunto no necesita que le recuerden sus problemas en cada campaña electoral. Necesita soluciones. Y los vecinos llevan demasiado tiempo esperando que las promesas se conviertan, de una vez por todas, en hechos.
