SAG: trabajadores acusan al actual jefe de servicio de haber deteriorado más la situación durante los últimos añosUn documento interno denuncia una gestión deficiente de los recursos públicos, inversiones tomadas sin escuchar a los profesionales, servicios que quedan sin cubrir y contrataciones externas para suplir una organización incapaz de aprovechar su propia plantilla
El Puerto 46520 ha recibido un escrito, de algunos trabajadores de la SAG, en el que se denuncian graves deficiencias en la gestión de la limpieza urbana y en el empleo de los recursos municipales. Por la actualidad del asunto, su evidente interés público y la preocupación vecinal por el estado de las calles, analizamos la denuncia en nuestra sección «Cuéntanos», dejando claro su carácter de comunicación interna remitida al periódico
El Puerto 46520 ha recibido un escrito que procede de trabajadores de la Sociedad Anónima de Gestión (SAG) y que contiene acusaciones muy graves sobre la organización de la limpieza urbana, la utilización de los recursos municipales y la relación de la dirección con los trabajadores.
El documento no aparece firmado ni sellado, por lo que debe tratarse como una denuncia interna pendiente de contrastar. Sin embargo, su contenido ofrece una explicación directa a una pregunta que se repite cada vez con mayor frecuencia en las calles de El Puerto: ¿por qué el municipio está más sucio pese al continuo aumento de recursos destinados a la SAG?
Los trabajadores sostienen que no se les consulta antes de comprar vehículos, contenedores o sistemas tecnológicos, pese a ser quienes conocen las rutas, los barrios, las cargas de trabajo y las necesidades reales del servicio.
Según la denuncia, se habrían adquirido o alquilado vehículos que en numerosas ocasiones no se adaptan adecuadamente al trabajo diario. La plantilla asegura que estas decisiones se toman sin consultar previamente a los profesionales que deben utilizar ese material.
El escrito también cuestiona varias inversiones realizadas en los últimos años. Habla de chips instalados en contenedores para medir el volumen de residuos, dispositivos colocados en papeleras y carros de barrido, sistemas GPS en los vehículos y un nuevo aparato denominado MOVA, destinado a controlar recorridos, cargas y paradas.
La denuncia afirma que parte de esos sistemas habría quedado inutilizada tras la llegada de nuevos contenedores: «una nueva partida económica y la inversión antigua a la basura, nunca mejor dicho», señala literalmente el documento.
Mientras se suceden estas inversiones, los trabajadores aseguran que las zonas de barrido manual y mecánico y los servicios de recogida de basura, cartón y envases no se cubren en su totalidad. Esto provoca que la suciedad se acumule, los vecinos se indignen y el malestar termine descargándose contra el operario que está en la calle.
Pero, según el escrito, el problema no es que los trabajadores no sepan limpiar o no quieran hacerlo.
El problema estaría en una organización incapaz de utilizar correctamente los recursos disponibles, cubrir todos los servicios y escuchar a quienes conocen el trabajo sobre el terreno.
La denuncia acusa además al actual jefe de servicio de haber deteriorado todavía más la situación durante los últimos dos años y sostiene que, ante la falta de capacidad para prestar determinados servicios con plantilla propia, se estaría recurriendo a su privatización o contratación externa, generando nuevas partidas económicas e incrementando el gasto, que no la inversión.
También describe unas instalaciones obsoletas y demasiado pequeñas para una plantilla de más de 200 trabajadores repartidos en tres turnos, mientras contrapone esta precariedad con unas oficinas limpias y bien acondicionadas.
El escrito concluye denunciando que la mesa de negociación se habría convertido en «un circo de trileros» en el que la dirección y la Alcaldía decidirían de antemano hacia dónde debe conducirse cada negociación.
La denuncia dibuja una SAG con más vehículos, más contenedores, más dispositivos electrónicos y un presupuesto creciente, pero con servicios sin cubrir, trabajadores ignorados y calles que no presentan el nivel de limpieza esperado
Estamos, por tanto, ante algo más serio que una discusión sobre si un operario ha barrido mejor o peor una calle. Lo que se cuestiona es la gestión de los recursos municipales, la planificación del servicio y la utilización del dinero público.
El documento apunta a un problema mucho más profundo que la limpieza de una calle concreta. Lo que se denuncia es una gestión deficiente de los recursos públicos, inversiones tomadas sin escuchar a los profesionales, servicios que quedan sin cubrir y nuevas contrataciones externas para suplir una organización incapaz de aprovechar su propia plantilla.
La consecuencia es doble: las calles presentan un estado que indigna a los vecinos y los trabajadores que dan la cara diariamente acaban cargando con la responsabilidad de decisiones que, según esta denuncia interna, se adoptan desde los despachos sin contar con ellos.
Más vehículos, más dispositivos de control, nuevos contenedores y un presupuesto creciente no garantizan una ciudad más limpia cuando falla la planificación.
La denuncia recibida sitúa el foco donde corresponde: no sobre quienes barren y recogen los residuos, sino sobre quienes deciden cómo se organizan y se gastan los recursos de la SAG
