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Protestas por los horarios de las piscinas municipalesIntersindical denuncia bajas sin cubrir, sobrecarga de turnos y estudia protestas
La piscina municipal de Almudáfer figura entre las instalaciones afectadas por el conflicto laboral abierto entre el Ayuntamiento de Sagunto y los monitores y socorristas de las piscinas municipales.
Intersindical Valenciana ha denunciado que la última propuesta de horarios planteada por el Ayuntamiento ha sido rechazada por la plantilla. Según la organización sindical, la mesa de negociación celebrada el pasado 23 de junio terminó sin acuerdo y la propuesta fue posteriormente rechazada por la totalidad de los monitores-socorristas presentes en una asamblea celebrada el 25 de junio.
El conflicto no se limita a una discusión administrativa sobre cuadrantes o turnos. Afecta a un servicio público que depende directamente de que haya personal suficiente, organizado y en condiciones de atender a los usuarios de las instalaciones.
Según denuncia Intersindical, las bajas laborales no estarían siendo cubiertas de forma adecuada. Eso obligaría al resto del personal a asumir una mayor carga de trabajo, reorganizaciones constantes y turnos más exigentes durante un periodo especialmente sensible: el verano, cuando las piscinas municipales reciben una mayor afluencia.
La organización sindical sostiene que el malestar no responde a un caso aislado, sino a un problema colectivo que viene arrastrándose desde hace tiempo y que se ha agravado con la nueva propuesta de horarios. El colectivo estudia ahora posibles medidas de protesta si no se abre una negociación real que permita corregir la situación.
La piscina de Almudáfer es una instalación de referencia en El Puerto, especialmente durante los meses de calor. Por eso, cualquier conflicto que afecte a sus trabajadores no puede tratarse como un asunto interno de despacho. Detrás de un cuadrante mal diseñado puede haber menos capacidad de respuesta, más presión para el personal y un servicio peor para quienes utilizan la piscina.
A fecha de cierre de esta información, no consta una comunicación pública del Ayuntamiento que confirme un acuerdo con la plantilla, una modificación de horarios, la suspensión de actividades o una reducción del servicio en Almudáfer u otras piscinas municipales.
Tampoco se ha informado públicamente de cuántas bajas existen, cuántas han sido cubiertas, qué plantilla está asignada a cada instalación o qué medidas se han previsto para garantizar que el conflicto laboral no termine repercutiendo en los usuarios.
El Ayuntamiento publicó el pasado mes de mayo una convocatoria para constituir una bolsa de trabajo de monitores-socorristas de actividades acuáticas. Sin embargo, esa convocatoria no responde por sí sola a la cuestión central planteada por la plantilla: si existen bajas sin cubrir, sobrecarga de turnos y rechazo mayoritario a los horarios propuestos, la administración debe explicar qué está ocurriendo y cómo piensa resolverlo.
No se puede pedir a quienes vigilan la seguridad de niños, mayores y familias que trabajen bajo una presión creciente mientras se ignora su denuncia. Y tampoco se puede esperar a que haya una protesta, un cierre o una incidencia para empezar a escuchar.
La cuestión ahora es clara: ¿va a sentarse el Ayuntamiento a negociar una solución con los trabajadores o va a dejar que el conflicto se enquiste en pleno verano?
