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Más dinero para la SAG, más suciedad en las callesLa factura municipal de la empresa pública crece un 36,5 % desde 2022 hasta rozar los 20 millones, mientras El Puerto presenta una imagen de abandono difícil de disimular

En mayo de 2022, el consejo de administración de la SAG nombró a Jorge Silvestre Sanchis como nuevo director general de la empresa pública. Aquel relevo llegó acompañado del discurso habitual: profesionalización, mejora de los servicios, eficiencia y una gestión a la altura de una ciudad que no puede permitirse fallar en algo tan elemental como tener las calles limpias.

Cuatro años después, las cifras son incontestables. La facturación prevista de la SAG al Ayuntamiento de Sagunto ha pasado de 14.503.320 euros en 2022 a 19.800.268 euros en 2026. Son 5,29 millones de euros más. Un aumento del 36,5 %.

No hablamos de una partida marginal. Los 19,8 millones previstos para la SAG equivalen a casi una quinta parte del presupuesto consolidado municipal para 2026, que asciende a 107,05 millones de euros. Dicho de otro modo: de cada cien euros que mueve el presupuesto consolidado del Ayuntamiento, cerca de veinte pasan por la empresa encargada, entre otras cosas, del aseo, la limpieza y el mantenimiento cotidiano de nuestras calles.

Y, sin embargo, basta con caminar por El Puerto para comprobar que algo no funciona.

No hace falta una auditoría para ver papeleras desbordadas, suciedad acumulada en aceras, rincones abandonados, residuos junto a contenedores, calles que pasan demasiados días sin una limpieza reconocible y una sensación cada vez más extendida de que el espacio público se mantiene a trompicones. El Puerto está hoy bastante más sucio que antes del cambio de gerencia. Lo digo como vecino, desde la experiencia diaria de quien vive aquí y no desde un despacho ni desde una nota de prensa.

La cuestión es muy sencilla: si la factura ha crecido un 36,5 %, ¿dónde está la mejora?

La SAG sostiene que su función es garantizar el cuidado, el orden, el aseo y el mantenimiento continuo del municipio. Ese es su cometido. No hablamos de una promesa electoral, ni de una obra compleja que tarde años en terminarse. Hablamos de lo básico: barrer, baldear, recoger, mantener, responder y evitar que determinadas zonas del barrio den la impresión de que nadie se ocupa de ellas.

El presupuesto de 2026 prevé además incrementos de costes ligados al personal, a los vehículos, a la estructura de la empresa y a los distintos encargos municipales. La propia documentación de la SAG reconoce una facturación al Ayuntamiento de 19,8 millones, un 17,55 % más que en 2025, con un aumento nominal de casi tres millones de euros en un solo ejercicio.

Nadie discute que los salarios deben actualizarse, que los vehículos cuestan dinero o que la empresa necesita medios. Lo que se discute es otra cosa: que el aumento constante de recursos no tenga un reflejo visible en el estado real de las calles.

Porque el problema no es solo cuánto se gasta. El problema es qué recibe la gente a cambio.

El Ayuntamiento puede presumir de presupuesto, la SAG puede detallar cuadrillas, turnos, vehículos, refuerzos y partidas. Pero el vecino no vive dentro de una hoja de cálculo. El vecino vive en una calle concreta. Ve su contenedor. Ve su acera. Ve la suciedad que se queda. Ve si pasan o no pasan. Y cuando esa experiencia cotidiana empeora mientras la factura pública sube millones, tiene derecho a preguntarse qué se está gestionando exactamente.

La comparación tampoco admite maquillaje. En 2022, la facturación municipal prevista para la SAG era de 14,5 millones. En 2026 son 19,8 millones. No es una subida menor, ni una corrección técnica, ni una cifra perdida en el presupuesto general. Es un salto de más de cinco millones de euros.

Un salto que debería llevar aparejada una exigencia elemental: explicaciones claras, indicadores públicos y resultados verificables.

¿Cuántas incidencias se resuelven? ¿En qué plazo? ¿Qué zonas reciben más atención? ¿Cuántos avisos quedan sin respuesta? ¿Cómo se mide la limpieza real de los barrios? ¿Qué ha mejorado exactamente desde 2022 para justificar que la factura municipal haya crecido más de un tercio?

Mientras esas preguntas no tengan respuesta y mientras El Puerto siga ofreciendo una imagen de deterioro cotidiano, la conclusión será difícil de evitar: se está pagando más, pero se está recibiendo menos.

Y cuando una empresa pública que absorbe casi una quinta parte del presupuesto consolidado no logra que la ciudad parezca más cuidada, el problema ya no es de percepción. El problema es de gestión.

Concepto comparable20222026Variación
Facturación de la SAG al Ayuntamiento14,50 M€19,80 M€+5,30 M€ / +36,5 %
Gastos totales previstos de la SAG15,08 M€21,04 M€+5,97 M€ / +39,6 %
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