Lo de la gigafactoría está arreglado: se la quedan los chinosGotion negocia con Volkswagen tomar el control de PowerCo, una operación que no tiene por qué ser mala para el Camp de Morvedre, pero que obliga a aclarar quién mandará, cuándo se contratará y qué empleo quedará aquí
La noticia no es que la gigafactoría se caiga. La noticia es que podría cambiar de manos.
Según ha publicado La Tribuna de Automoción, el proveedor chino Gotion mantiene negociaciones avanzadas con el Grupo Volkswagen para tomar el control de PowerCo, la fábrica de baterías llamada a convertirse en una de las grandes piezas industriales del Camp de Morvedre.
Conviene decirlo claro: que entre Gotion no significa necesariamente una mala noticia. Al contrario, puede ser la forma de asegurar tecnología, competitividad, ritmo industrial y nuevos contratos en un sector donde los fabricantes asiáticos llevan ventaja.
La operación que se estudia pasaría, según esa información, por una fórmula de control mayoritario para Gotion, mientras PowerCo mantendría una participación minoritaria. Volkswagen seguiría teniendo interés estratégico en la planta, porque necesita baterías para sus modelos eléctricos, pero la gestión diaria y el peso industrial podrían quedar en manos del socio chino.
Y ahí está la clave local.
Durante años se nos ha vendido la gigafactoría como una oportunidad histórica: empleo, formación, industria auxiliar, proveedores, logística y futuro para el Camp de Morvedre. Si ahora entra un operador chino con capacidad real de producción y experiencia en baterías, la pregunta no debe ser si eso es bueno o malo, sino qué garantías deja para el territorio.
Porque Gotion no es una empresa cualquiera. Es uno de los grandes fabricantes mundiales de baterías. Su entrada puede reforzar el proyecto, abrir nuevos clientes y dar músculo tecnológico a una fábrica que aún no ha arrancado.
Pero también obliga a mirar la letra pequeña.
La fábrica arrastra retrasos. La producción de preseries se desplaza ahora hacia finales de diciembre de 2026 y la contratación va por debajo de las expectativas anunciadas inicialmente. Ese es el dato que importa: cuándo se contratará, a quién se contratará, con qué perfiles y qué papel tendrá la formación local.
No hace falta convertir la noticia en una catástrofe. Tampoco en propaganda. Si Gotion aporta tecnología, clientes y viabilidad, bienvenido sea. Pero la comarca tiene derecho a saber si la gigafactoría será realmente una palanca de empleo local o si volveremos a poner suelo, infraestructuras y expectativas mientras las decisiones se toman lejos.
PowerCo asegura que sigue comprometida con la fábrica y que no comenta rumores de mercado. Correcto. Pero cuando una operación de este tamaño aparece en una publicación especializada y habla de negociaciones avanzadas, visitas de alto nivel y reuniones técnicas, merecemos algo más que una frase de manual corporativo.
El resumen es sencillo: la gigafactoría sigue adelante, pero el mando puede cambiar.
Y si cambia el mando, deben aclararse las consecuencias: empleo, proveedores, calendario, formación, contratos y peso real del Camp de Morvedre en el proyecto.
Porque que «se lo queden los chinos» puede ser una oportunidad. Lo que no puede ser es otro capítulo de promesas industriales sin respuestas locales.
