Penas del pobre DaríoUn Romance Ceutí de Juan Manuel de Pravda
A las doce, eran las doce,
cuando convocó Darío,
con la única intención
de añadir más lío al lío.
No le gustaba la cita,
mucho facha -digo yo-
y, como mojarse es malo,
montó otra concentración
Funcionarios hay a cientos,
despachos a mogollón,
pero al pobre de Darío
no lo siguieron ni dos.
Concejales, amiguetes,
familiares ¡Qué sé yo!
Sólo cincuenta personas
secundaron al Patrón
(Y, frente al Ayuntamiento…
¡Muy sólito se quedó!
Más luego llegó la tarde
y su esfuerzo fue baldío:
El Puerto salió a la calle
y Sagunto hizo lo mismo.
Darío ¡Qué mala suerte!
que al terminar el sarao,
todos salgan a la calle
y tú te quedes plantao.
