El incendio de Soneja obliga a cerrar el recinto portuarioEl incendio de Soneja sigue sin perimetrar tras afectar unas 150 hectáreas
Unas 500 personas continúan desalojadas de Azuébar mientras 16 medios aéreos y cientos de efectivos tratan de contener el fuego antes del empeoramiento meteorológico.
El incendio forestal declarado el domingo 5 de julio en Soneja, en el interior de Castellón, ha tenido una consecuencia operativa directa en El Puerto: emergencias ordenó el cierre temporal del recinto portuario para permitir la carga de agua de los aviones y helicópteros movilizados en las tareas de extinción.
El puerto fue incorporado al dispositivo como punto de abastecimiento para los medios aéreos. La medida permitió que las aeronaves cargaran agua con mayor rapidez y redujeran los tiempos de desplazamiento hasta la zona afectada.
El cierre evidencia la dimensión que alcanzó el fuego desde sus primeras horas. La Generalitat activó la Situación 2 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales, un nivel previsto para emergencias que pueden afectar gravemente a población, bienes no forestales o requerir medios extraordinarios. El operativo inicial movilizó diez medios aéreos, unidades de bomberos forestales, dotaciones de bomberos, técnicos, agentes medioambientales y recursos del Ministerio para la Transición Ecológica. Posteriormente se incorporó la Unidad Militar de Emergencias.
El incendio continúa activo este lunes y todavía no ha quedado perimetrado, según la última información trasladada desde el Puesto de Mando Avanzado. Las labores nocturnas permitieron frenar el avance de las llamas en varios frentes, pero la dirección de extinción mantiene el operativo reforzado ante la previsión de calor intenso y rachas de viento durante la jornada.
La superficie afectada se sitúa, de forma provisional, en torno a las 150 hectáreas, aunque esa cifra puede variar conforme se complete el reconocimiento del perímetro. El fuego ha alcanzado de forma limitada una zona del Parque Natural de la Sierra de Espadán, según la información trasladada por la Generalitat, sin que hasta ahora se haya comunicado una evaluación definitiva de los daños en el espacio protegido.
El incendio obligó a desalojar preventivamente a alrededor de 500 personas de Azuébar, localidad próxima al foco. Una parte de los vecinos fue acogida en el Seminario de Segorbe y el resto se desplazó a domicilios de familiares o personas allegadas. A primera hora de este lunes, las autoridades no habían autorizado el regreso al municipio y mantenían la decisión pendiente de la evolución del incendio y de las condiciones meteorológicas.
Durante la noche trabajaron en la zona unos 220 efectivos terrestres. Con la luz del día se han reincorporado 16 medios aéreos, junto a efectivos de bomberos forestales de la Generalitat, el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, agentes medioambientales, recursos del Ministerio para la Transición Ecológica y la Unidad Militar de Emergencias. La UME movilizó inicialmente 50 militares y 17 vehículos para reforzar la respuesta ante la evolución del fuego.
El dispositivo afronta ahora una jornada especialmente delicada por la meteorología. La mejora de humedad y la ausencia de viento durante la madrugada facilitaron el trabajo nocturno, pero las previsiones apuntan a un aumento de las temperaturas y a rachas que podrían alcanzar los 40 kilómetros por hora en la zona. Esas condiciones pueden dificultar la consolidación del perímetro y obligan a mantener una vigilancia reforzada sobre los puntos calientes.
La catástrofe se declaró alrededor de las 14:00 horas del domingo en una zona forestal de Soneja. En las primeras horas, su evolución obligó a ampliar progresivamente el operativo, evacuar Azuébar y desplazar incluso el Puesto de Mando Avanzado, instalado inicialmente en ese municipio, por la proximidad del humo y del frente de llamas.
La investigación sobre el origen del fuego continúa abierta. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, Seprona, trabaja para determinar las causas. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha señalado que, de acuerdo con la información disponible en ese momento, no parecía tratarse de causas naturales, aunque esa valoración no constituye todavía una conclusión definitiva de la investigación.
Hasta ahora, no se ha comunicado un balance oficial de viviendas destruidas ni de personas heridas. Tampoco se ha confirmado cuándo podrán regresar los vecinos desalojados de Azuébar. La prioridad del dispositivo sigue siendo contener el incendio, completar el perímetro y evitar que las condiciones previstas para las próximas horas abran nuevos frentes.
El dato central de esta actualización es claro: el incendio de Soneja no está controlado ni perimetrado, mantiene movilizados medios aéreos y terrestres de gran capacidad y continúa condicionando la vida de Azuébar, cuyos vecinos siguen fuera de sus casas mientras los equipos de extinción trabajan sobre un terreno ya afectado por unas 150 hectáreas de masa forestal.
