¿Para cuándo un Ayuntamiento socialista?Reventar el municipio con más de 600 viviendas turísticas está muy lejos del socialismo
A Maricarmen Abascal, 87 años, la sacaron ayer en camilla de la vivienda de Madrid en la que llevaba más de siete décadas. El propietario, una sociedad inmobiliaria calificada como fondo buitre por los colectivos que la apoyaban, reclamaba una renta muy superior a la que podía pagar con su pensión. El desahucio siguió adelante pese a las protestas y a los intentos de alcanzar un acuerdo.
La imagen ha recorrido España y vuelve a colocar una palabra encima de la mesa: vivienda. También otra: socialismo.
La vivienda vuelve a colocar otra palabra encima de la mesa: socialismo. Porque una cosa es gobernar bajo las siglas del PSOE y otra bastante distinta aplicar una política socialista de vivienda.
Y de ahí la pregunta incómoda: ¿qué hay realmente de socialista en la política de vivienda del gobierno municipal?
Recordemos que la investigación realizada por El Puerto 46520 no localizó una sola vivienda nueva construida, terminada y entregada directamente por el Ayuntamiento de Sagunto entre septiembre de 2022 y septiembre de 2026 para incorporarla a un parque municipal permanente.
Cero.
Eso sí: anuncios no han faltado.
Hubo 200 viviendas anunciadas como alquiler social sobre suelo público. Las fichas actuales recogen 214 viviendas proyectadas, 203 destinadas a venta protegida y únicamente 11 al alquiler público.
Tampoco faltaron las viviendas turísticas.
En septiembre había 625 inscripciones activas en el municipio. 530 estaban en el Puerto. Casi el 85 %.
El mercado fue rápido.
La política municipal, bastante menos.
Y aquí está el fondo de la cuestión. Vivienda protegida en venta no es parque municipal. Ceder suelo no es adquirir patrimonio. Hacerse una foto ante una promoción privada tampoco aumenta en una sola vivienda el patrimonio del Ayuntamiento.
Un municipio puede comprar vivienda. Puede rehabilitar. Puede reservar suelo. Puede crear alquiler público permanente. Puede impedir que una parte creciente del parque residencial termine convertida en alojamiento turístico.
No hace falta proclamar ninguna revolución. Hace falta cumplir lo que se promete.
Porque mientras la vivienda espera, al Ayuntamiento no le falta agenda para mirar hacia fuera y pasea proyectos entre visitas institucionales, fotografías y notas de prensa. La propaganda funciona. Lo que cuesta es encontrar es esa misma intensidad cuando se trata de reclamar al Estado o a la Generalitat suelo, financiación y vivienda pública para el municipio.
Y no es una política únicamente del PSOE sino de quienes gobiernan con él y comparten responsabilidad.
Al final, las siglas se imprimen en una tarde.
Un parque público de vivienda tarda bastante más. Sobre todo cuando nadie parece tener demasiada prisa
