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Madre del María Inmaculada denuncia que la obra de Virgen de los Dolores es una «trampa urbana diseñada para niños»"Proteger a los niños no consiste en llenar una calle de pintura, maceteros y mobiliario urbano. Consiste en eliminar los riesgos. Y lo que se está ejecutando en la calle Virgen de los Dolores, lejos de tranquilizarme, me parece motivo suficiente para estar escandalizada y exigir explicaciones".

Buenos días:

Les escribo como madre de un alumno del colegio María Inmaculada y profundamente preocupada por la actuación que se está realizando en la calle Virgen de los Dolores. Una intervención anunciada como una medida para proteger a los escolares está dejando elementos que, a simple vista, pueden generar grandes riesgos precisamente para los niños.

Adjunto dos fotografías tomadas personalmente por mí.

En la primera (foto de portada) se observa cómo está quedando la calle Virgen de los Dolores. Los vehículos podrán continuar circulando por una especie de circuito hasta las proximidades del número 44, donde se habilitará un pequeño espacio peatonal. En el resto de la calle, los peatones deberán desplazarse por un margen lateral junto a un bordillo, mientras los coches circulan a muy poca distancia.

Lo más preocupante es que la separación entre el espacio peatonal y la zona destinada a los vehículos no es continua ni constituye una barrera efectiva. Se han colocado pequeños bolardos de colores y maceteros separados entre sí, dejando huecos por los que un niño puede pasar fácilmente y aparecer de repente en la trayectoria de un vehículo. Cuesta entender cómo se pueden llamar «protección» a una trampa urbana diseñada para niños.

La segunda fotografía corresponde al entorno del colegio María Inmaculada. Junto a los bancos de granito existe un espacio hundido entre el mobiliario y el bordillo de la acera en el que cabe perfectamente uno o incluso dos pies. Durante las entradas y salidas, cuando se concentran numerosas familias y los niños caminan, corren o se empujan, ese hueco puede provocar tropiezos, torceduras y caídas.

No soy técnica ni pretendo emitir un dictamen, pero sí soy madre y puedo reconocer una situación peligrosa cuando la tengo delante. Si el objetivo de esta actuación era mejorar la seguridad, resulta incomprensible que se creen recorridos con bordillos, pasos abiertos hacia la circulación y huecos junto a bancos situados en una zona frecuentada diariamente por menores.

¿Ha revisado algún técnico de seguridad o accesibilidad estos elementos? ¿Se ha comprobado la actuación desde la altura, el comportamiento y la imprevisibilidad propios de un niño? ¿Se va a esperar a que ocurra una caída o a que un menor se cuele entre los bolardos para reconocer que el diseño presenta deficiencias?

Solicito que estas fotografías se hagan públicas y que, antes del comienzo de las clases, el Ayuntamiento y la dirección del colegio revisen presencialmente toda la zona. Si las instalaciones fotografiadas son todavía provisionales, deben explicar cómo será la solución definitiva. Si se pretende dejarlas así, deberían corregirse inmediatamente los huecos, desniveles y discontinuidades señalados.

Proteger a los niños no consiste en llenar una calle de pintura, maceteros y mobiliario urbano. Consiste en eliminar los riesgos. Y lo que se está ejecutando en la calle Virgen de los Dolores, lejos de tranquilizarme, me parece motivo suficiente para estar escandalizada y exigir explicaciones.

Atentamente, M. L. B. 

Una madre del colegio María Inmaculada 

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