
Escalado del cartel de fiestas de El Puerto
“Torero del Acero”: un cartel desafortunado para las fiestas de Puerto de SaguntoLa utilización de la imagen del CD Acero en un cartel taurino abre una polémica sobre los límites entre deporte, tradición festiva y maltrato animal
La imagen no deja lugar a la interpretación: un futbolista del CD Acero, ataviado con la camiseta rojiblanca, sostiene un capote y se enfrenta a un toro. El cartel anunciador de las fiestas patronales de Puerto de Sagunto, que se celebran en honor a la Virgen de Begoña durante la primera quincena de agosto, ha generado un comprensible y generalizado malestar al mezclar dos mundos que pertenecen, a priori, a esferas muy distintas.
A pesar de que el club es el encargado de hacer el pregón de las fiestas de esta temporada, en que asciende a tercera, ataviar a un jugador del equipo de la ciudad con la capa para de torear no es una simple anécdota; es una elección que equipara la deportividad y el esfuerzo colectivo del fútbol con la tauromaquia, una tradición profundamente divisiva y rechazada por amplios sectores de la sociedad.
El CD Acero, fundado en 1919, es uno de los grandes símbolos de identidad de Puerto de Sagunto. Utilizar su imagen para promocionar unos festejos que incluyen toros embolados y vaquillas resulta, como mínimo, desafortunado. No se puede utilizar el escudo y la camiseta de un club centenario como reclamo para una actividad que representa el maltrato animal y que nada tiene que ver con los valores del deporte.
La polémica no es baladí. En un contexto donde las sensibilidades hacia los animales y la imagen de los clubes deportivos están en constante evolución, este cartel demuestra una falta de perspectiva preocupante. El fútbol es un juego de habilidad y estrategia; los toros, un espectáculo que termina con la muerte del animal. Igualar ambas imágenes es un error de concepto que los organizadores deberían rectificar, no solo por respeto a la afición del Acero, sino por coherencia con una sociedad que avanza hacia la empatía y el respeto a todas las formas de vida.
Llamativo resulta, además, que el club haya permitido esta licencia y que no se haya manifestado, o al menos no todavía, al respecto.
