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El nuevo centro del Grau Vell deja en la puerta a un hombre de 100 añosEl suelo de piedras impidió avanzar al anciano con su andador, pese a que el Ayuntamiento presentó el espacio recién rehabilitado como parte de un recorrido accesible

S. M. quiso llevar la semana pasada a su padre, de 100 años, a conocer el nuevo centro de interpretación abierto en el Grau Vell. La visita, sin embargo, terminó antes de empezar.

Su padre necesita un andador para desplazarse y el pavimento de piedras con relieve que encontraron en el centro hizo imposible que pudiera avanzar con seguridad.

«Me lleve una sorpresa al ver el tipo de suelo que han puesto, de piedras con relieve, no apto para el andador que usa mi padre, por lo que no pudimos entrar», explica S.M

La mujer comunicó lo sucedido al Ayuntamiento mediante un correo electrónico. Según relata, no ha recibido ninguna respuesta.

Un centro recién rehabilitado

El centro de interpretación «Sagunt i la Mar» abrió al público el 26 de junio, apenas unas semanas antes de la visita. Se encuentra en el complejo fortificado del Grau Vell y ocupa el Fortín y el antiguo almacén portuario del siglo XVIII.

La instalación dispone de cinco salas temáticas y otros dos espacios dedicados a explicar la historia marítima del enclave, el antiguo puerto, el yacimiento arqueológico, la marjal dels Moros, la Fábrica y el desarrollo portuario. La actuación ha sido impulsada por las concejalías de Patrimonio Cultural e Industrial y de Turismo y financiada mediante fondos europeos NextGenerationEU.

Las obras de rehabilitación fueron adjudicadas por 646.503 euros, IVA incluido. Paralelamente, el Ayuntamiento licitó la producción del equipamiento expositivo y la tematización con un presupuesto base de 455.336,76 euros. No se trata, por tanto, de un edificio antiguo que se haya abierto al público sin intervención, sino de un espacio recientemente rehabilitado y preparado expresamente para recibir visitantes.

Las fotografías municipales confirman un pavimento que impide la accesibilidad

Las imágenes difundidas por el propio Ayuntamiento durante la apertura permiten comprobar que no todas las salas tienen el mismo suelo. Algunas presentan un pavimento aparentemente liso, mientras que en otra de ellas se observa una superficie formada por piedras redondeadas, irregulares y con un relieve apreciable.

Una fotografía no permite medir los desniveles ni determinar si el pavimento incumple técnicamente la normativa. Tampoco sabemos todavía si esas piedras son originales, han sido restauradas, reconstruidas o mantenidas por razones patrimoniales.

Pero la imagen sí confirma lo esencial del testimonio: existe una zona visitable cuyo suelo puede convertirse en una barrera para una persona que utiliza un andador.

La conservación del patrimonio puede obligar a preservar determinados materiales, pero eso no elimina la obligación de estudiar alternativas: una franja practicable, una pasarela reversible, otro acceso o un recorrido adaptado que permita conocer el espacio sin exponerse a una caída.

El Ayuntamiento prometió un recorrido accesible

En diciembre de 2025, varios meses antes de la apertura, el Ayuntamiento aseguró que las actuaciones en el Grau Vell permitirían integrar el yacimiento arqueológico y el espacio defensivo en un «recorrido patrimonial coherente y accesible», con el centro de interpretación como punto de partida.

La experiencia de S. y de su padre obliga ahora a preguntar qué alcance tenía aquel anuncio. ¿Existe realmente un itinerario accesible? ¿Permite visitar todas las salas? ¿Hay algún recorrido alternativo? ¿Fue informada la familia de su existencia? ¿Puede desplazarse por él una persona con andador sin riesgo de tropezar o perder el equilibrio?

Las personas mayores también están protegidas

La accesibilidad no afecta únicamente a quienes tienen reconocida oficialmente una discapacidad. La Ley de accesibilidad universal de la Comunitat Valenciana incluye expresamente entre las personas beneficiarias de apoyos y ajustes razonables a las personas mayores, especialmente a las de edad avanzada, a quienes tienen dificultades para desplazarse y a quienes utilizan equipos de apoyo a la movilidad.

La misma norma establece que los edificios existentes sometidos a rehabilitación o reforma deben realizar las actuaciones necesarias para adaptarse a las condiciones de accesibilidad. También obliga a las administraciones y entidades locales a garantizar el acceso en igualdad de condiciones a los yacimientos arqueológicos y demás espacios dedicados a la difusión del patrimonio cultural.

Esto no permite afirmar, sin revisar el proyecto y medir el pavimento, que la obra sea ilegal. Sí permite exigir una explicación clara sobre cómo se justificó la accesibilidad del centro y qué soluciones se han previsto para quienes utilizan andador o silla de ruedas.

Las preguntas que debe responder el Ayuntamiento

La denuncia ya está sobre la mesa. El centro acaba de abrir, el pavimento puede verse en las propias fotografías municipales y la familia asegura que ya informó de lo ocurrido al Ayuntamiento sin obtener respuesta.

Si existe un itinerario adaptado, debería estar claramente indicado y ser conocido por el personal del centro. Y si no existe, el Ayuntamiento tendrá que explicar cómo una instalación recién rehabilitada con dinero público puede impedir la visita a una persona que utiliza un andador.

El padre de S.M llegó al Grau Vell con 100 años y con la intención de conocer el nuevo centro. No pidió ningún privilegio: solo poder entrar. No pudo.

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