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El Casino reabrirá sus jardines este verano tras años de obras, parones y esperaLa entidad recuperará un espacio histórico mediante una solución provisional financiada íntegramente por sus socios

El Casino Recreativo y Cultural abrirá sus jardines a lo largo de este verano mediante una solución provisional que permitirá recuperar parte de su actividad social y cultural. La entidad está instalando una carpa en el recinto exterior para volver a recibir a socios, vecinos y actividades mientras continúa pendiente la rehabilitación completa del edificio histórico.

La reapertura es parcial y provisional, pero tiene un valor evidente: después de años de dificultades, interrupciones y pérdida de normalidad, el Casino volverá a tener abiertos sus jardines. No será todavía la recuperación definitiva de su sede, pero sí un primer paso para que una de las entidades históricas de El Puerto deje de estar paralizada por los plazos de una obra que se ha alargado mucho más de lo deseable.

La clave está en quién sostiene ahora esa solución inmediata. Según la información aportada a El Puerto 46520, la carpa y las actuaciones provisionales necesarias para abrir los jardines están siendo asumidas por los socios con sus cuotas. No se trata de una aportación municipal directa para esta intervención concreta. La rehabilitación general del inmueble forma parte de una actuación pública, pero la salida provisional que permitirá volver a abrir la actividad en los jardines nace del esfuerzo económico de la propia masa social del Casino.

La actual situación llega después de una cadena de retrasos que no conviene maquillar. En noviembre de 2021, el Ayuntamiento adjudicó la restauración del Casino Gerencia a la empresa Víctor Tormo SL por 937.361,49 euros, con financiación FEDER y un plazo previsto de nueve meses. Las obras comenzaron en enero de 2022. Sobre el papel, el calendario parecía claro. En la práctica, el Casino entró en una larga etapa de provisionalidad, sin poder usar con normalidad sus instalaciones y con la actividad asociativa gravemente limitada.

El contrato acabó frustrándose. El Ayuntamiento resolvió la adjudicación anterior por incumplimiento del plazo de ejecución, lo que obligó a volver a sacar a licitación la continuación y finalización de los trabajos. Es decir: la obra no solo se retrasó, sino que hubo que rehacer el camino administrativo para poder retomarla. Mientras tanto, la asociación quedó atrapada entre expedientes, plazos, obras incompletas y falta de espacio real para funcionar.

En agosto de 2025, el Ayuntamiento sacó de nuevo a licitación las obras para retomar y terminar la rehabilitación, con un presupuesto inicial de 1.508.208,41 euros. En diciembre de 2025, el contrato fue adjudicado a la UTE IMESAPI-ATIL COBRA por 1.412.135,53 euros, con el objetivo de reanudar y finalizar una actuación que llevaba demasiado tiempo pendiente.

Para el Casino, sin embargo, los procedimientos administrativos no resolvían los problema cotidianos: una asociación necesita actividad, presencia, encuentros y socios. Cada mes sin sede normalizada supone desgaste. Cada temporada sin programación presencial implica pérdida de vínculo con la población. Por eso la apertura de los jardines mediante una carpa no debe leerse como un simple arreglo menor, sino como una medida de supervivencia social.

La entidad no podía esperar eternamente para volver a respirar.

Abrir los jardines este verano significa recuperar un espacio de convivencia, aunque sea con medios provisionales. Significa volver a reunir a la gente, reactivar actos, facilitar encuentros y recordar que el Casino no es solo un inmueble en obras, sino una asociación viva que necesita participación.

Ese esfuerzo, además, recae ahora en los socios. Son ellos quienes han sostenido la entidad durante los años más complicados y quienes están haciendo posible esta reapertura. En un contexto en el que muchas asociaciones históricas pierden relevo generacional, actividad y capacidad económica, el caso del Casino debería interpelar directamente a la población de El Puerto.

Hacerse socio del Casino es una forma sencilla y muy asequible de apoyar una institución local de enorme relevancia e importancia histórica. No se trata solo de pagar una cuota. Se trata de ayudar a mantener en pie una entidad que está asumiendo con sus propios medios una solución provisional para poder volver a abrir sus jardines y recuperar actividad.

Por eso, la próxima reapertura debe servir también como llamada a la participación. La población de El Puerto tiene ahora una oportunidad clara: apuntarse al Casino, reforzar su masa social y respaldar el esfuerzo de quienes no han dejado caer la entidad durante estos años de obras y espera. Cuantos más socios tenga el Casino, más capacidad tendrá para programar actividades, sostener sus instalaciones provisionales y volver a ocupar el lugar que le corresponde en la vida cultural y asociativa de El Puerto.

La apertura de los jardines no será el final del camino. La rehabilitación del edificio sigue siendo la gran cuestión pendiente y deberá completarse con garantías, plazos claros y una recuperación real del inmueble. Pero este verano puede marcar un cambio de etapa: de la espera pasiva a la recuperación progresiva de la actividad.

El Casino ha atravesado años muy difíciles por una obra paralizada, un contrato fallido, un cambio de empresa y una larga pérdida de normalidad. Ahora, gracias al esfuerzo de sus socios, prepara su regreso a primera línea.

El siguiente paso depende también de la población de El Puerto: participa y hazte socio. Apuntarse al Casino es apoyar a quienes lo están manteniendo vivo.

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